miércoles, febrero 01, 2006

[Viente & Seis]

Estos labios sedientos, te siguen buscando
En mil paredes de sal, que he adherido con el tiempo.
Capturada en un balcón he visto mil hombres,
He sentido, he explorado, y he pensado que quizás
No exista nadie para mí. No existe nadie para mí,
Para pasar noches en vela. No hay nadie para mí,
Para evitar que me duerma sin antes amarle.
No hay nadie para mí para desvelarse,
Leyendo libros a poca luz, y definitavemente no hay nadie
Para mí para compartir amor, y emociones...
Y uno que otro deseo, que ya sea considerado
Inalcanzable a mis manos. Parecen secretitos,
Que fueron alejados de mi alcance, para luego
Subirlos en la vitrina de mármol que hace mucho tiempo
Compraron mis padres.
¿Te preguntas tú si hay alguien para tí?
Yo simplemente he perdido la noción del tiempo,
Atrapada en este reloj, en esta torre de piedra,
En esta ciudad fría esperando a que algún ángel
Se anime a rescatarme, o hasta evaporarme entre nubes.
Nubes que me dejen salir de estas mil maldecidas horas que
Debo pasar como esclava en las campanitas...de un reloj.
Campanitas que va tocando, a cada hora.
Y cada minuto una agujeta que me da por la espalda.
Sabrás que se siente, estar aqui atrapado...
Contando las horas, porque son como asotazos,
Recibidos como un látigo, en mi espalda de cartón.
Y ya no pude aguantar más. Me he quedado sin razón,
Sin hilo de vida, sin inspiración. La motivación, pues ni se diga;
¿Qué te voy a decir? ¿Qué he cambiado? No.
¿Qué me he mudado? No. ¿Qué quizás habré encontrado en mi camino
Dos niñas para enmudecerme, y distraerme. Dos pupilas
Que hacen de mi, lo que se le antoje, y que encima de eso
No me dejan ir a deshacer el mundo? Sí.
Hace poco encontré un ángel,
De grandes alas, y una personalidad admirable.
Conocí un ángel, que no sé si tenga nombre,
Pues no le sé más que llamar ángel.
Lleva por nombre mil deseos, y amores ajenos
Que a veces ni quisiera compartir. Lleva una silueta
Pintada en la arena, y cada vez que se asoma el sol,
Se le va partir. La tempestad de la lluvia,
Le moja el color, llevandoselo mientras cae por la
Montaña hasta llegar al río. Y es como lavarle el rostro,
Pero a su vez, se va palideciendo como si estuviera
Debil al mojarse, igual de debil cuando me moja
Con su piel. Sus ojos no tienen competencia,
Y aunque la luna decida asomarse cada noche
Que él este, no vale la pena. En sus manos,
Cabe el mundo, y a menudo mi cuerpo sencillo
Y derrotado en el calor veraniego. Cuando
su sonrisa única, fuera de lo normal, deleita mis deseos,
Y hacen que me pierda en una fuerza carnal,
Ajena a mis sentidos, ajena a tí.
Realmente no me puedo explicar, ¿Cómo de repente
Llegas tú a irrumpir mis sueños, a colarte por mi ventana?
Como llegas tú a calmar mi sed en el medio de mil noches,
Que han sido proclamadas por mil horas.
¿Como llegas tú a ser quien eres, y todavía
Enjaularme en tus labios, a enseñarme a vivir de tí...
Para no depender de nadie más? He conocido un ángel,
Mientras he estado aqui atrapada.
Casi siete años de agujetas. He tejido mil sábanas
En las que pueda reservar mil cariños.
Pero me has adherido, como si fueras una esponjita
En medio de este charco de agua que llevo por sueño.
Y mientras mi ventana se nubla de tu aliento,
Mientras mis ojos se empañan de tus ojos.
Mientras mi vida va sudando contra tu piel,
Mientras tus alas van erizandome la piel...
He conocido un ángel, que sin darme cuenta
Me ha dado alas otra vez.

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