Sueños, persigo en la penumbra de la noche,
Tengo la luna como lámpara,
Y tus ojos abiertos, despiertos, como nimitas en mi cama.
Sueño y persigo el pensamiento,
Mientras quisiera pestañar toda la noche,
Y sin alcanzar mil sueños, más insomnio eterno;
Quien pudiese dormir con esta lámpara de luna
Encendida casi ocho horas al día.
Harán falta tus besos si un día te marchas,
Si un dia me olvidas, y se apaga esta lámpara.
Te harán faltas mis besos, mis mimos...
Te harán falta mis roces, mi niño.
Tendrás a otra por nombre, con otro extraño apellido...
Y el mío va a volar al viento, como si nunca
Lo hubieses conocido.
Y anoche ya no pude dormir,
Mientras tu duermes a kilometros de aquí,
Y yo pensaba en tí.
Aquí, donde mi lámpara siempre esta encendida,
Dejando huellas en mi camino,
A próposito, esperando que las encontrases en el tuyo.
A próposito, durmiendo en cama fría,
Vacía, toda para mí...
Con mi lámpara encendida, yo todavía pensaba en tí.
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