Caen tus ojos postrados en mí.
Eres un ángel, mi vida, y mi todo.
Te sigo pensando emotivamente, por ninguna razón.
Pero hay siguen tus cosas, rondeando por la casa...
Hay siguen tus cosas, a pesar de que me hayas
Dejado atrás. Tu recuerdo sigue volando estas paredes...
Tus labios siguen partiendo por ahí,
Hablando palabras que no puedo entender,
Murmurando mil cosas, que realmente no valen la pena contar.
Tus manos ya no tocan a más,
No tienen nada para un futuro plan.
Suelen caminar por aquí,
Se acuestan conmigo, torturando mi sueño,
Enmarañando mi pelo. Un par de manos que
Torturan mi sentir, solo estan ahí...
Pintadas en la pared, siguen ahí...
Preocupando este vivir. Y no valdrá la pena.
No vale la pena rorgarte,
No vale la pena mirarte, ni prenderte mil velas
Para velar tu nombre. No vale la pena, cambiarte el nombre...
Y adjuntar una vida a la tuya, a ti no te interesa.
Ni a mi tampoco, no te vayas muy lejos.
No creas preocuparte por mí,
Yo se que en la vida hay pocas cosas de las que se pueden
Disfrutar, una de ellas es que ya no estes.
Ya no estas para molestar mis palabras,
Ya no estas para pertubar este espacio.
Ya no estas, para llenar y deshacer.
No vale la pena.
Ya no vale la pena, mirarte con otros ojos.
Ya no vale la pena llamarte semanalmente,
Ya no vale la pena lamentarse,
Por un muerto que de aquí hace mucho que partió.
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