En la sombra de mis ojos, que han captado un rostro inigualable.
Ahi donde la luz no los alcanza, he visto una sencillez.
He visto educacion, responsabilidad, y labios finos
Que no pudiesen faltar. En aquella penumbra
Y silencio inmemorable, compartia la habitación
Con un fantasma de tez canela,
Y no sé si aritficial, ó por el calor del sol.
Su pelo crespo moreno, sus manos suaves...
Buscaron mi pelo enmarañado en sus dedos...
Y quizás fue su forma de presentarse,
Donde no existían sus palabras, ni las mías.
Como si no existiera sonido, ni ese ruido...
Donde los grillos no se escuchaban, y el sol se
Apagaba con cada minuto rodante.
En una esquina de esta habitación,
Ambulante en el tiempo...
Su pelo corto, crespo, y su piel canela...
Con sus ojos claros, casi apagados del sueño,
Y las horas pesadas en sus pestañas...
Con los labios semi-partidos, casi estrellandose en los míos.
Como buscar agua, entre medio de un desierto...
Casi enjaulando mis manos en las suyas,
Inmensas, llenas de nervios...
Casi atrayendome a él, casi obligandome a quererle.
Pintando mis curvas, como si la sombra las recordaría
Tambien como él las memorizaba.
Cortando el silencio, se escapó un suspiro en mí,
Accidentalmente, encontré un par de ojos clavados
En mis acciones...Casi hipnotizandome a quererle,
A devorarle, a desearle, a entregarmele, casi a todo
Que quisiera darle.
Se adjuntaron nuestros labios, como lo haría
El calor al frío, y mi cintura a un cubito de hielo.
Y quise devorarle por completo, después de haber
Sentido esa sensación. Clavandole las uñas en su espalda,
Tierna, suave, y libre de rencor... Libre de bestias maliciosas,
Y de junglas. Tus labios buscaron mi cuello,
Distrayendose en él, mientras buscar tu cuello no fue igual.
Fue casi un secreto, un viaje a otro planeta que no conocía.
Jugando con sus emociones, mientras se le erizaba la piel...
Mientras mi pecho alborotado, casi rozaba el suyo...
A pies de distancia. Queriendo capturar el aire entre mis brazos,
Termine por deshacer su camisa, y él de mi bata de noche.
Termine por besarle el rostro, y cambiarlo de color;
Por hacer de su pelo crespo un desastre, y casi de su vida
Un pequeño diagrama que se ataba a todo lo que he soñado.
Tus labios dulces atraían hormigas,
Entre espantos, y espasmos ya mi piel se adaptaba a la suya.
Esperando el sol volver a nacer, bajo nuestros ojos.
El dormía descuidado, no esperaba nada...
No soñaba lo que acababa de concluir,
No sé si pensaba en mí. Empezé a soñarle,
Y con él a jugar, buscando su cuerpo que con cada
Roce, se enroscaba como un caracol. Dejandole huellas,
Como si un vampiro le hubiese atacado.
Pintandole mi nombre de mil maneras, al derecho y al revés.
No creo que se olvide de mí. Cuando anoche, le conocí
Desnudo, frágil, sincero, y ajeno completamente a mi piel.
En la banca que ocupaba, me había hecho el amor.
Sus piernas de ejercicio matutino diario,
No les fueron en vano, me llevaban y me traían.
Y fue una imagen permanenten, por la cual
Tuve que reproducirla nuevamente, pero esta vez mejor.
En aquella esquina, que ahora ocupaba la ropa despojada
De la noche anterior, no me había hecho el amor;
Si no que el amor le había hecho,
Le había dado fuerzas, y motivos.
Le había dado ideas, que ahora quisiera prometerme.
Y ves, que no sé que decirle.
Me sonrojo de tan solo pensarle.
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