sábado, enero 21, 2006

[ Veinte & Nueve ]

Te espero sentada en mi cuarto,
A que seques mis lágrimas,
A que vengas a consolarme, y a volverme a repetir...
Que no valen nada.
No valen nada, los momentos ni las horas
Que ahora se han perdido en el tiempo.
Sólo de tu mano, puedo saberlo...
Porque tu me enseñarías el significado del amor.
Has cuidado de mí,
E insistido en mi porvenir.
Has infiltrado paciencia, la cual no he logrado adquirir;
Pero de igual manera sigues ahí.
Luchando por ser fuerte, por tí y por mí,
Y yo por tí, que sigo consolando las lágrimas de sal...
Cada vez que las quisiste llorar.
Y voy por tí, voy a buscarte bajo las sombras;
Y contigo quisiera submergirme en la cama...
Cuando me envuelven las pesadillas.
" Pero debes ser grande,
Ya eres una señorita, casi una mujercita."
Ya no hay barbies, ni carritos de hot-wheels.
Ya no hay cunas, ni biberones con teteras rojas.
Ya no habrán mas caricias, ni canciones de cuna.
Ahora estan esas responsabilidades pesadas,
De las que tengo que enfrentarme.
Ya no me tomas de la mano, y ya no gritas...
Si me caigo, o siquiera darme un golpe.
Si dejan de funcionarme los órganos,
Los brazos, los pies...
Si me falla el habla, y ya no existe elixir
Que me cure la pena, si no lo he ido a comprar.
Llegar a ser adulto, entre otras cosas...
Son desgracias del hombre.
Ya se van los pequeños placeres de ser niño.
Entre estos placeres,
Como es el verte cada mañana,
Escuchar tu corazón latir.
Como es el verte reir de mis estupideces,
Y de esas pocas bromas,
Que realmente nadie se puede reir de ellas;
Sólo tú.
Tú, porque eres madre.
Mi única madre,
La que me ha dado vida, y calor.
La que me enseña ternura, y amor.
Entre pocas cosas, que no puedo asimilar.
Tantas cosas, que no pudiese recordar.
Desde pequeña tomando mi mano al cruzar la calle,
Desde pequeña enseñandome modales.
Desde las oscuridades de mi habitación,
Desde donde me atacan pesadillas,
Que tú ya no puedes ir.
Te deseo un lindo día, madre mía...
Para seguirte compartiendote con el cielo,
Y para seguir gritandole al mundo,
Que mi madre es bella.
De entre todas, la más bella.
Mi madre es mía,
¿Y quién me la quita?

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