domingo, febrero 05, 2006

[Treinta]

Sin sueño, despierto a mitad de la noche...
Sólo para ver tus ojitos cerrados, y por un momento
Creí que me mirabas. Como sueles espantarme, cuando estas
Así de exhausto, mandando a volar a mi valor,
Que de todo se esconde, y a todo le teme. Te encuentro a media luz,
Cuando el umbral de la luna te roza la cara, Y pienso voltearte..
O hasta taparte del dolor que le causen a tus ojos,
Cada vez que se encienda la luz, y te irrumpa el pensamiento.
Y quise pararme, a deshacer las cortinas,
Y desarreglarles el lazo tan precioso que le habias puesto
Dos días atrás, pero ya me aterraba tanta luz.
Tú dormías casi silente, y digo casi silente,
Porque si no fuese porque te prestaba mas atención de la
Que necesitabas, no me hubiese dado cuenta de
Tu tierno ronquido, que casi me hace cosquillas
Sin tocarme. Y cubriendote los ojos de besos,
Encerrando tu boca por un milesimo segundo entre la mía,
Y ya me olvidé que dormías; y casi termino con tu vida.
Disculpa mi torpeza para contigo, sé me hace un tanto dificil
No mirarte tanto, ó para menos no desarte cada vez que
Me roces...Ya sea una caricia, o de simple accidente
En la monotonía del movimiento que por aquí sueles llevar.
Disculpa porque me quedo en medio de la noche,
Despues que el insomnio decide tocarme en los pies,
Así enfriandomelos, y accidentalmente decido ponerlos
En tu calidez, y como sales corriendo de mí;
Pero luego al despertar, o bien hasta despueé
De algunos dos meses de esta situación,
En vez de correr, solías cubrirme como si fueses
Un cofre, y yo tu tesoro. Disculpa porque despues
De despertar, prefiero encerrarme, y hasta concentrarme
En tu rostro durmiente, o en lo inmóvil que duermes.
He de estar fascinada hasta con tu sueño,
Y hasta eso quisiera infiltrar, pero luego que sería de tu privacidad?
No pienses más allá de mis intenciones, que las explicaciones
Que te he dado. No creas que privo tus pensamientos,
Que mas diera yo por ofrecertelos, y que ellos
Disfrutases cada vez que desees. Simplemente no es así,
Porque vivo encerrada en tu cuerpo, aferrada a tu pecho.
Vivo marcando tus latidos, entre mis manos,
O hasta en las paredes. Vivo cubriendo tus ojos,
Para que ni luz extetrna, o artificial decida
Quitarles ese brillo que tienen.
Y quizás te extrañe el como casi no duermo,
Y porque casi no como. Y quizás te extrañe el porque
Vivo mirandote, y porque han de gustarme tantos ojos.
Sé que has de pregutarte porque guardo con tanto
Celo tus pertenencias, y como no duermo cuando no estás;
Ni consigo llegar al cielo, hasta que no estás,
Porque si no estás simplemente dejo las luces encendidas,
Y como Dieguito suele hacerme compañía.
Has de preguntarte, porque te guardo sorpresitas
Noche a noche, y porque nunca contigo se me desvanece
La vida. Igualmente has de preguntarte,
Porque nunca te he echado en caro todo lo que de tí
Me molesta, más al contrario te digo lo que me molesta de mí.

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