jueves, febrero 09, 2006

Julio [IV]

Escucha mis latidos,
Van disminuyendo el paso, van galopando entre tu pecho y el mío;
Mientras el ritmo crece, mientras el espacio se cierra, y lo vas llenando
De tí, llenándome de tí. Cuando en el centro de mi cuerpo,
Te desee, a que cierres espacio, a que aruñes mi centro.
Cuando busco tu pelo, y quizás con el entretenerme,
Mientras siento que se me sale el corazón por la boca.
Mientras pienso, que no existiría otra noche como esta;
Como esta noche, en la que decides pintarme a mano,
Submergiendo tus dedos en tempera y ega,
Y ya has querido pintarme, has terminado con delinarme
En mis sábanas blancas, recien puestas. Yo no sé como lo haces,
Y que todavía no te hago nada. Tu mente
Verdecilla, y tu actitud de niño.
Volver a lavar estas sábanas, y que ni dos días
Después aquí estas con la tempera otra vez,
Pero esta vez me toco pintarte. Mientras tú dormías,
Con la cara submergida en una almohada, y toda
Marcada por la tela de la bolsa. Mientras dabas ronquidos
Eternos, los cuales no pensé escuchar jamás,
Ya que nunca antes te había escuchado esa melodía, mi amor =).
Pero ahi le vas, y que empiezo a hacerte cosquillitas,
Empiezo a besar tu espalda, a despeinarte el pelo.
Empiezo a dormir encima de ti, pero sin embargo
En vez de levantarte, tomas una almohada y la abrazas.
Tu próximo movimiento todavia no lo he estudiado,
Pero con una mano me has echado a un lado, e igualmente
Te has volteado. Esta vez, vienes a devorarme con besos;
Mortificando mi piel, mis pechos, mis manos...Mi centro.
Jugabas con mis labios, mientras la noche rodaba,
Y se hacia mas larga, y nunca pensé que terminaría.
De cuatro a cinco horas de tocarte, de pensarte,
De beber de tí; Y ya luego me agitabas.
Ya habias ocupado todo espacio en mí,
Ya no eras tú, quien yo pensaba que fuiste.
Ya no eras el chico tempera, que me pintaba todas las noche;
Y yo al despertar, solo queria matarte! Ahora eras una clase de dios,
Para mí. Era quien me cuidaba en las noches, quien me secaba
El calor, cuando el verano queria apoderarse de mi piel.
Eras quien me abrazaba, y me susurraba en el oído al tener
Pesadillas. Eras tú, quien me besaba llenandome de paz,
Quien a mí se te entregaba, cada vez que de menos me echaba.

No hay comentarios.: