viernes, febrero 12, 2010

R1

No me extraña extrañarte, más me extraña negartelo cuando mas necesites escucharlo. Evidentemente, he de ser muy mala para negarme la felicidad propia; al negarte aquí lo que tanto quieres escuchar de mis labios. A veces me enloquece esta realidad de desearte cerca, y ni sentirte a proximidad. Realmente, las cosas que me he ganado, y de cuando en vez cuando estás tan cerca no dedicarte una mirada, más ahora que lejos estas -- añorarte con inconmensurable locura; y de tí querer hacer un seis bajo mis sabanas (o hasta sobre ellas). Incontrolable, siquiera pensar en cuando te volvería a ver -- precisamente es ese el momento en el cual empiezas a enloquecer, a totalmente desprenderte de esa fulana realidad, y puedes romper todas las reglas, tomar todas las figuras, los nombres, y colores; es aquí cuando olvidas todo las normas, y emprendes un camino del cual realmente no sabes si regresarás.



Un camino que aparenta iluminado por faroles, más sumamente estrecho y por donde solo puedes caminar tú solo. Lleva rosas a ambos lados, y en aquel mismo camino estrecho, de repente si caben bancos igualmente estrechos, con amantes igualmente estrechos, que estrechan sus manos (y brazos )para contarse algún secreto. Este camino lleva muchas curvas, y no es una vía recta, la cual puedes siquiera deducir cuanto tiempo te tardarás en recorrer. Ahora son solo curvas y curvas, sin siquiera imaginarte con que te encontrarás a la vuelta de cada una. Y que aunque este camino estrecho aparente iluminado & hermoso, rodeado de hermosas plantas, y un aspecto casi ligero a la alma. Lamentable, pero cierto, que de igual forma puede ser penoso, sombrío, y desolado. Es entonces cuando nos dedicamos a buscar un co-piloto, o un co-andante, para que por estas curvas nos guíe, o nos desvíe y asi ir cruzando los caminos, que aunque sombríos, acompañados lo recorremos al fin.



Quisiera brindarte no solo un mundo, sino todo lo que tengo y tendre. Quisiera mezclarlo todo en un cofrecillo que pudieses llevar junto a tu piel, que te roce en las noches, que te despierte al amanecer. Que te cuele el cafe de mis ojos, y te endulce con mi olor. Brindarte solo un poco, siquiera suficiente para saciar tu ansiedad, tan solo un poco para enloquecerte de rabia. Brindarte suficiente para que vuelvas buscando mas, aunque no sea una fuente inagotable a la cual podrias volver.
Simplemente quedate, y olvidate del resto, pues el resto no es nada y todo a la misma vez. El resto, es solamente tu, o yo, y nuestras formas, y como cada una de ellas se va uniendo a las demas. El resto es todo eso de lo cual te quejas, y como inexplicablemente un minuto puedo enojarme, y al otro desearte tanto. Que tan do inexplicable es este cofre que te brindo, que no puedo siquiera medirlo, ni contarlo, ni tocarlo, ni cargarlo. Solo pudiese desprenderlo entre tus dedos, y que con el hicieses lo que quisieses, cuando desees. Todo lo que siempre te he negado.

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