Me he sentado a empañar la ventana,
A mirar la noche triste;
La cual se empeña en darme esas malas miradas.
A susurrarme al oido, que ya no me quieres.
No puedo creerle, aunque quisiera.
Me recosté en tu almohada,
Para así filtrar mi nariz de tu olor,
Para así sentirte en el espacio humedo,
Y ansioso de tí. De nada me ha servido,
Aunque a poco tiempo, mirando
Los numeritos rojos del reloj
Me fui perdiendo en un sueño tan cercano
A mi realidad.
Cuentame un sueño, te pedí.
Casi rogandote, sin humillarme.
Besando tus ojos, envuelta mi cintura
En tus brazos, tus manos a mi espalda,
Las mias a tu cara. De tus ojos, a tus mejillas,
Y de ellas a probar el sabor en tus labios.
Tenia tanto tiempo que no te besaba
Como hoy, o como ayer (por comparar).
Cuentame un sueño, te decía
Como niña malcriada. Yo queria un cuento
Para pegar a mis noches,
Y de el atarme cuando no pudiese dormir.
Y de misma forma, si no pudiese
Alcanzar la divinidad del sueño, pensar en tí.
Me contás un sueño, de amor y desamores;
Dulces y agrios sabores.
De labios compartidos, y corazones rotos.
Hubiese querido remendar el vuestro,
Y no me dejás. Le temes al arte de mis manos,
A que pueda herirte por la cirugía.
Te he contado una de mis historias,
De esas de las que nunca te creerías.
Obstinado en llamarle, ficción.
Pero me contás un sueño, y yo me lo he creído;
De el he comido, ha sido mi credo,
Mi fé. Este sueño has sido tú,
Cuando me has faltado.
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