viernes, octubre 27, 2006

De Pena

A veces hasta me alegra
Pensar que para dormir
Tienes que buscarme en cada estrella,
Y buscar mi olor en botellas de perfume
Que habre dejado encima del buró.

Te digo que a pesar de que me gusta
Saber que por mi sufres,
Al querer buscarme sin encontrarme.
Tambien me causa un vacio terrible,
Que no encuentro ni con que llenar,
Al pensar que aunque yo te busque debajo
Del colchón, tampoco aparecerás.

Que pena, no poder dormirme sobre tu
Pecho. No jugar con tu pelo antes de dormir,
No mirarte a los ojos, no enredar mis dedos
En tus manos. No tocar las puntillas
De los mios, entrelazadas a los tuyos.
No poder jugar con tu rostro.
No mezclar miradas en tus pupilas.
No besarte a ojos cerrados,
No buscarte a ciegas.
No quedarme contigo hasta que anochezca
En las tardes de domingo.
No palpar las sabanas, en espera de un roce
En tu piel.
Que pena no tenerte cerca.

Ver que la noche
se sienta a mis pies,
A contarme historias de amor.
A hablar de desamor, de celos,
De engaños.
Pero ni siquiera bajo engaños
Puedo catalogarte, cielo.
Es tu amor tan perfecto,
Tan humilde, tan caritativo,
Tan especial, tan tú.
Que pena la pena
Que pueda sentir.
Que pena no encontrar tus labios
Cuando me volteo a mirar la ventana
Mientras cuelgo en el hilo del sueño.
Que pena no plantarte un beso,
Cuando el frio aquí da para los dos.

P.s.
Dice mi madre que te espera por allá,
Y que te tiene sorpresitas preparadas.
Te quiero.

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