jueves, enero 05, 2006

[ Diez & Ocho ]

Que pena gastar mis noches pensando en tí,
Mientras borro los sueños de mi cara,
Quisieran cubrirme el rostro de telarañas.
Quisieran cubrirme el rostro de telarañas,
Para que tu las espantases todas.
Te metes en mi habitación,
Como si fuera la tuya.
No pides ni permiso, y casi
Desboronandome la voluntad...
Siento tu aroma permearme mis olores.
Caes muerto a mi lado,
Tu mano izquierda ha querido
Sobrepasarse conmigo.
Rebozas mis labios de deseos,
Y de liquidos eternos de los
Que desconocía sabores.
Aquí estas buscando mi cuerpo,
Al anochecer, en esta oscuridad
Que te ha manchado los ojos.
Sigues querer buscarme,
Insistes en amarrarme.
- Mejor te vas.
- ¿Por qué?
- ¿Para qué te quedas?
Para consumir todo de mí,
Acabar con todo, incluso conmigo
Y mis tantos sueños, que
por cierto has de conocer.
A cualquier le cansaría verte a cada momento,
Y ahora tambien quieres apoderarte de mis sábanas.
Si vas a dormir aquí,
al menos dividamos la cama en cantidades iguales.
Te digo sin voltear a mirarte.
Tomando tu mano helada, que reposabas
En el marco de mi ventana abierta a plena media noche,
Tocas mi espalda,
Mandando escalofríos hasta mi cerebro,
Y estimulaciones de las que no pensaba dar señal.
- Sólo a tí se te ocurre, venir a colarte aquí a estas horas.
Como eres de insoportable. Te digo casi ladrandote.
- Yo siempre el malo, no?
Como fuese mi culpa, que me llames con el pensamiento.
- Como si me hubieses oído vocear por la ciudad,
He volteado a mirarte mientras
Te decía frases cortas y frías.
Y esta vez, no lo has pensado.
Hincando tus codos en mi colchón,
Acercandote cada vez más,
Me has silenciado, como penetrando veneno.
Pero eran tus labios, y esa fricción....
Siempre caigo en tus jodidos juegos,
Y mis debilidades emocionales.
Pero como lo intentes de nuevo,
No puedes siquiera tomar en cuenta,
Que te dejo dormir en mi cama,
Y mira lo que haces.
Ibas tan pegado a mi cuerpo,
Como un tatuaje mal puesto, y que
No quería de ahí salir.
Bebiste de mis labios,
Sin paciencia, ni ruptura.
Como un pacto, y un rito
Que tantas veces habías practicado.
Y no pudiste equivocarte,
Más al contrario eres tod un experto.
Después de varias horas de hablar,
Y de lado a lado, retozar...
Aqui vienes proponiendome matrimonio.
Como si esta vez fuese a caer, en tus juegos mentales.
- Necesitas ayuda, te digo formando sonrisas entre
Ambos de mis labios, que ganas te sobran para devorar.
No me dejas terminar mis frases,
Las vas entrecortando, asustando mis sentidos,
Encontrando mi calor, y silenciandome entre besos.
Has preferido cubrirte en mi cuerpo,
Me has marcado tus brazos en las caderas.
- Me pregunto, porque no me sueltas.
- Quizás y quieras escaparme, dices.
Llevas ese tono de loco enamorado.
Con tus ojos brillantes bajo la luz de la lámpara de gas,
Que posa detrás de mi puerta amarilla.
Y te he creído, me he vuelto a prestar a tus juegos.
- Sabes, no soy tan malo como crees.
Creo quererte, mas de lo que te imaginas.
Creo pensarte más de lo que imaginas.
Y quizás todavia leyendo esto,
Y con el sacrificio que hice para quedarme bajo tu techo anoche,
Seguramente no fue suficiente para tí.
Pero en caso de que lo sea, te estoy esperando abajo...
Para que me digas si quieres preparar desayuno,
O prefieres escaparte al río de mi mano, como la última vez.
- No puede ser peor, el maldito.
Que audaz, diria yo mientras lo miraba desde mi ventana,
Que todavía abierta reflejaba su silueta...
Haciendo deberes, como si aqui viviera.
- Hablabas de mí.
- Como me espantas, en serio te agradecería
Si te fueras.
- Lo entiendo, pero temo no poder complacerte esta vez.
Me ha abrazado como nunca antes,
Y una nostalgia me había rozado el cuerpo,
Como un espíritu maligno que quisiera apoderarse de mi cuerpo.
Besando mis ojos, me haces cerrarlos.
Tomando mis manos,
Me haces forzar a que tome las tuyas...
- No me dejes ir,
Me dices, poniendo ojitos de pena.
- ¿Qué puedo hacer yo? Te estoy preguntando,
Con un rostro perdido en el tuyo.

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