martes, enero 03, 2006

[ Abril 30 ]

Me has enveneado el pensamiento,
Te estas comiendo mi alma,
Y yo no hago más,
Que mirarte destruirme.
Y si me borrara la memoria,
Y ya no pudiese pensar en tí.
Si ya no pudiese quererte,
Y fuera feliz.
Fuera feliz, de saber que no tengo que esperarte.
Fuera feliz, de saber...
Fuera feliz de saber...
No sé, de saber que?
Si todo lo tuyo me enferma,
Todo esto que guardo de tí,
De lo que separame no puedo.
¿Por qué?
¿Por qué a mí? Le preguntaba a los cielos,
Antes de haberte conocido,
Y mucho después de haber destrozado mis venas...
Hace un par de meses atrás,
Cuando no creía en la vida.
Y caminando por el parque que apenas inauguraban,
En aquel tiempo...
He visto a un chico.
El llevaba vaqueros, mojados...
Parecian verdes del emparche...

Iba caminando, leyendo un libro...
Que mi sombrillita amarilla de puntitos rojos
Tapaba.
Mientras leía, un viento a soplado,
Que mas se puede esperar de una lluvia a las tres de la tarde,
En una ciudad como esta; La Ciudad De Los Vientos.
Y este chico de vaqueros mojados,
Un polo pistachio,
Se ha cruzado ante mí.
Mi sombrillita de ambos colores, casi le roba un ojo...
Y el que no se ha quejado, sin embargo...
Me ha tomado del brazo, cuando por poco...
Su perrito me lleva a otro mundo.
Se llamaba Diego, o al menos así le llamó...
Cuando por poco me arroya.
Seguí caminando,
Y que el perro me ha perseguido casi dos cuadras,
Ahi va...
El a perseguirme.
He llegado a casa,
Tengo fiebre hace dos semanas...
Y el chico se pasa llamandome, para saber como estoy.

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