La noche me trajo de vuelta tu voz; quizás despues
De mucho tiempo he escuchado tu voz, ese tono de armonía
Que canta a mis oídos. He visto tus ojos como sombra, han venido
A alaumbrarme la noche. Tus ojos que sirven de guía,
Son mi guía nocturna, y cuando no quiero dormir,
Ahi van tus ojos a hacerme compañía. Ahi estan tus ojos
Como luciérnagas; siempre despiertos...Siempre míos.
Cuando tu nombre palpita en mis venas, y quisiera que
De mi cuerpo se apoderara tu nombre; y quiera palpitar
Junto a mi corazón. La luna le quedaba corta al brillo
De tus ojos, al deseo de tenerte, de tan solo mirarte. De mirarte,
Y quisiera besar tus ojos...Tus ojos que cuidan mi sueño,
el sueño que tengo de tí.
Y ahi están tus manos, viajando con toda destreza,
Dejando huellas en mí, que sólo tú puedes curar.
Huellas que han de cicatrizar mientras la noche toma
Su curso, y quieras esconderte en mi piel. Quisieras conocerme
por un instante, igualmente como pudiese dar lo que fuese
por ser quién ó qué tu mano ha de sentir bajo su cubierta.
Como lineas de vida que llevas grabadas, asi te vivo
Pensando, como si te llevara grabado. Cuando tus manos
Ya no pueden cerrar mis ojos al dormir, cuando no pueden resguardar
Las mías. Tus manos, mis caricias, las mismas que quisiera
Invertir.
¿Qué queda de tu boca? Es una metáfora
Más en el viento, está una voz que se cuela en mi memoria.
Tu boca, culpable de mis delirios, responsable de lo que
Me arrepienta. Simplemente responsable de enamorarme;
de conocerte. Responsable a mirarte. ¿De qué vale tu voz?
Si su eco no se escucha al hablar. ¿Qué harás con ella si el mundo
Prefiere escucharte, mientras tú te encierras en una caja?
A la que llamas; complejo...
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