sábado, marzo 11, 2006

[Agosto 25]

Hasta el aire que te toca, y la luna quien te mira,
Tus sabanas que en tus labios funden su ser.
Son celos que llevo dentro,
Y un par de dudas que no he de borrar.
Mi inseguridad de no tenerte,
O hasta de llegar a perderte.
Crees que puede ser peor?
Peor que no verte,
Peor que extrañarte.
Peor que quererte, y pensarte mil veces.
Si no sé, si apagar esta llama,
Llamarte...
E indiscutiblemente llevarte como un tesoro en mí.
Celos al sol que puede postrarse en tu piel,
Y a los ojos de cualquier otro ser,
Cuando tu silueta es ajena a los mios.
Celos a las sabanas que se enredan a ti,
Y yo no puedo siquiera rozar tu aliento.
Celos a mi mente que puede recorrerte entero,
Y sin embargo, inalcanzable bajo mi tacto.
Si te desconocen mis manos,
Y el latir en mi pecho, se ha vuelto inestable...
No puede ser peor que extrañarte.
Nada puede ser peor.
Ni peor que la muerte, ni peor que perderte.
Quizas el suicidio de mi amor febril.
Quizas el sosiego que he perdido, por quererte.
La paz que no reconozco, por mi insistencia necia...
Insistente pasión.
Celos a quien...
Si no al agua que puede rozarte,
Si no a la voz que pueda tocarte,
O oidos que puedan constantemente escucharte.
Si no el espejito que pueda mirarte el rostro,
O los ojitos que llevas.
Si no al objeto que toques.
Celos a quien...
Si no a mi jodida impotencia,
O el querer ser luna, siquiera para mirarte
Mas cerca.
Si no a mil nubes, que puedan cubrirte de todo,
Siquiera una almohada, donde descanses.

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