viernes, enero 13, 2006

[ Catorce ]

No te veo, y no te siento.
Y es por esto que va la vida,
Viene y va, y me pasa de lado.
Me toma la mano, y yo sin darme cuenta;
La veo a ella, colgando de tu lado...
Parece cuento de hadas.
Estoy tan ciega,
Que al verte, creo ver a alguién más.
Ya te preguntarás ¿A quién?
Eso no lo sé yo,
Tengo ciertas ideas, e hipotesis...
Que en estos momentos,
simplemente no puedo contarte.
Me hace falta el tiempo para sentarme
A hablar contigo...
Y quizás este de más, comparar un par de besos.
No te leo, y no te escribo,
Me faltaran deseos, ganas, y espejos...
Para decirte que mucho te he pensado,
Y que tanto te he extrañado.
En pocas horas de la madrugada, y no hace poco
Después de dejarte salir por esa puerta;
Te vas despidiendo de mí,
Con un beso mareado,
Y tus labios dulces;
Provocame más, y tendrás
Suerte de encontrarte completo.
Ni siquiera bajes la guardia,
Podría compadecerte...
Y así has llegado a tu casa completo,
Sin nada menos, ni más, por supuesto.
Porque no te leo al mirarte,
Y no puedo fijar mis pupilas en las tuyas.
Porque tu cuerpo, hace del mío
Cosas que no creía posibles en el.
Haces de mí una extraña,
Cas igual que el extraño que conocí en tí.
No estaría demasiado decirte...
Que simplemente tus labios viajan en mí,
Buscan en mí, una corriente de fuego;
Como si fuesen navegadores...
Navegadores del deseo.
Que si no puedo sentirte,
Bajo mi piel, ó sobre ella.
Y no valiese la pena,
Seguir empeñando mis noches por otros labios,
Teniendote a tí tan cerca.
Tú, que persigues mis noches.
Tú, que inspiras mis cinco sentidos...
Embrujandolos, enmarañandolos en tus ojos.
Y me has atrapado en ellos,
Y he caído como tonta, invalida...
Y desvalida.
¿Pudiese ser peor?
Ya estoy por tí.

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